MUDA DANZA OTOÑAL

A Albert Camus,
y a lo absurdo de quererle dar sentido a la muerte (de una hoja).

La muda danza de hojas amarillas:
del mundanal vivir, tan colorido,
van en mudanza triste y sin sentido
a la esperanza de otras maravillas.

Están desnudas ramas y ramillas,
y el suelo está abrigado por vestido
de hojas muertas: ¿su espíritu perdido
logrará divisar nuevas orillas?

¿Y si su alma foliar no se despierta?
¿y si tal cosa ni siquiera existe?
tal vez tan solo sea una hoja muerta.

Nuestro otoño no tiene que ser triste:
no es un principio, ni una puerta abierta,
es solo un vendaval que nos embiste.


otoño

TRABADO EN EL LOMO

En lo alto de la tarde va alterado
un sol que tatarea su tortura,
media luna de arena seca y dura
que ilumina la sangre del costado.

El alto altar del toro ha tolerado
todo el ardor de un lomo que supura,
gana la sombra al sol y a la ternura,
gana el dolor torero y tan dorado.

Sombra, sol y dolor, toro y torero,
y alboroto notorio del gentío,
matador en rodado matadero.

Aturdida por gran escalofrío,
perforada por golpe tan certero,
ya recorre la muerte el graderío.


torero

ROSETAS DE CULPA Y ARREBOL

Tus mejillas, mojadas por las penas,
son manchas de rubor en tu alborada,
va manchada tu albura arrebolada
por la culpa que corre por tus venas.

Sangre roja en las blancas azucenas
que confiesa en silencio la estocada,
son como virgen nieve mancillada,
son como dos bermejas lunas llenas.

Vociferan tus pómulos valientes
lo que tú tan cobardemente callas,
con la lengua medrosa tras los dientes.

¡Admítelo, mujer, ten las agallas!
sé que otras manos, sucias y calientes,
han penetrado en todas tus murallas.


poster-1713104_1280

ALMAS ESCULPIDAS Y MANCILLADAS

Ayer turbó la piedra su reposo:
fue sometida a bárbara tortura;
y hoy se levanta, cálida escultura,
erigida en espléndido coloso.

Renunció ayer el lienzo temeroso
a toda su pureza y su blancura;
y hoy se impregna, magnífica pintura,
de colores y de arte clamoroso.

Ayer sufrió el poeta torturado,
a golpes esculpido en su declive,
con su candor dolido y mancillado.

Hoy mora en su pesar, solo malvive,
sabiendo que el dolor es su legado,
y que es solo al dolor a quien escribe.


leave-1957302_1280

ESPAÑA EN MINIATURA

De lo mucho que nos odiamos, envidiamos y criticamos con todo lo que somos y hemos sido juntos…

Estoy hasta los cojones de todos nosotros
Estanislao Figueras, Presidente del Poder Ejecutivo de la I República Española

En una playa con un cubo y ganas
he esculpido una España en miniatura,
con meseta de arena seca y dura,
bañaba el mar sus costas más cercanas.

He instalado el badajo en las campanas
y he puesto a los caballos su montura,
me ha quedado divina la escultura
con maravillas sacras y profanas.

Luego he visto llegar sacando pecho
a unos distinguidísimos señores,
que han criticado, casi con despecho,

grano a grano, mi España y sus primores,
mientras yo les miraba satisfecho
de tener tan creíbles pobladores.


sandburg-1639994_1280

EL ABSURDO JUEGO DEL VIVIR

Y aquí estoy, con la mano dolorida,
de jugar sin parar a un juego insano,
en el que apuesta el niño y llega a anciano
sabiendo que la mano está perdida.

Y aquí estoy, invitado a esta partida,
luchando carta a carta, mano a mano,
en este absurdo lance tan humano
en el que hay que envidarse de por vida.

Al partir yo sé que otros jugadores
ocuparán mi puesto en el tablero,
siempre en la primavera nacen flores.

Y nada importará todo mi esmero,
mis complejos, mis miedos, mis dolores,
serán polvo en el mundo venidero.


hands-859302_1280

SONETO METARRÍTMICO

¿Énfasis ansiarás en este verso?
¡¿verme vociferando por escrito?!
¿o acaso perseguir el vil delito,
salvando, siempre heroico, el universo?

¿O agradar al cristiano y al converso
entonando un sonido manuscrito
en un canto melódico exquisito?
Pídeme, soy el ritmo y soy diverso.

Puedes con once notas de colores
crear un verso bello y horaciano
o en uno sáfico exaltar amores.

También podrás, con tu espléndida mano,
en un dactílico hablar de valores,
huyendo del rimar garcilasiano.


piano-2223119_1280

PAN DE POSGUERRA

En la mesa de domingo,
vi a mi abuelo mirar el pan
con ojos de niño.

Tal vez pensando en otros panes,
panes más duros del pasado,
en un pan que no siempre
estuvo allí por descontado.

Mi madre había comprado los panes
más chic de todo el pueblo:
panes con aceitunas, con cereales,
panes casi de diseño.

Pero esa vieja dentadura
los comía con desgana,
los mordía en silencio
y masticaba con nostalgia.

Y entonces pensé:
¿no les sabría mejor el pan?

¿No les sabría mejor el pan
cuando de sol a sol labraban
para cambiar el cereal
por cuatro migajas?

¿no les sabría mejor ese pan sencillo,
que se lograba con esfuerzo trabajado,
que no este pan elaborado
que sin esfuerzo se consigue?

¿no les sabría mejor el pan
cuando con aceite andaluz
o con tomate catalán
rebajaban la dureza
de ese tiempo ya lejano?

¿no les sabría mejor el pan,
no por ser más el pan,
sino por ser más
el hambre que saciaba?

Pero luego advertí que se lo comía
y lo devoraba en silencio.
Tal vez la nostalgia de sus ojos
no era por el pan de ayer
sino por el que ahora come.

Tal vez entristecido al ver
que ahora que hay pan tierno
las gentes se hablan
como antes no se hablaban
cuando el pan era tan duro.

Tal vez entristecido
al ver que los demás
masticábamos mas odio que pan.

Tal vez adivinaba
que es este odio entre hermanos
el que endurece el pan más tierno.

Y en esa mesa de domingo,
octubre de 2017,
en mi amada Cataluña,
con tanto pan y tanto odio,
mi abuelo comía en silencio
y a mí se me fue el hambre al cielo.


bread-2193537_1280